30 C
Rosario
viernes, enero 2, 2026
Más

    REIKI Y CUENCOS TIBETANOS: Aromaterapia

    REIKI Y CUENCOS TIBETANOS: Aromaterapia

     

    Pinceladas de historia aromática Las plantas y los aceites aromáticos se han venido utilizando durante miles de años como aplicaciones médicas y culinarias, en cosmética y para la elaboración de perfumes. Su uso ritual constituía una parte fundamental de las tradiciones de la mayoría de las primeras civilizaciones, en las que sus virtudes religiosas y terapéuticas motivaron el estudio y el descubrimiento de sus efectos sobre la mente y el cuerpo, entremezclándose de tal modo que se terminó perdiendo de vista el principal objetivo de su uso: los primeros auxilios de los primeros humanos.

    Con el tiempo, se dieron cuenta de que los aceites se enranciaban y ahí llegaron a la conclusión de que si les añadían hierbas aromáticas y los perfumaban se conservaban mejor y, además, trataban ciertas molestias físicas a un mismo tiempo. Fue ahí donde se empezó a vislumbrar la simbiosis que hoy en día tenemos a nuestra disposición y que está «floreciendo» día a día: la “mezcla sinérgica”de los aceites vegetales y los aceites esenciales.

    Si deseamos aportar historia, autoría y peso al uso de los aceites esenciales, hemos de remontarnos al año 2800 a. C. con el papiro Ebers, el documento médico más antiguo que nos muestra el uso de las plantas para tratar enfermedades oculares, cutáneas,ginecológicas, gastrointestinales… Y si buscamos una fuente que nos certifique las propiedades antibacterianas de las plantas aromáticas, nos fijaremos en un gran conocedor como fue Hipócrates (460 a. C.), que llegó a aconsejar su uso durante las plagas.

    Llegó el s. XIV, y el primer paso del uso más actual de los aceites esenciales: Avicena, médico árabe que pasó a la historia de los aceites esenciales por ser el creador del primer aparato destilador de esencias, el alambique. Sus estudios dieron pie a que el padre de la botánica,

    Teofrasto (300 a. C.), recopilara y recomendara en su obra Enquiry into Plants un uso de las plantas aromáticas inusitado para aquella época, centrada por entonces en la unción de las plantas, ya que recomendaba usarlas al vapor; una pincelada de psicoaromaterapia,

    sin duda.

    Todos estos pasos previos fueron los cimientos para que, a mediados del siglo XX, una acumulación de datos sobre la farmacología de los aceites esenciales surgiera a través de métodos experimentales de la época.

    Por ejemplo: la princesa Hatshepsut (Egipto, 1500 a.

    C.), hija mayor de Tutmosis I y Ahmose (princesa heredera y hermana de Amenofis I), fue una pionera en la técnica naturopática de la reflexología podal aromática: cuidaba su cuerpo a base de masajes con mirra en la planta de los pies. Me pregunto si quizás su propósito era doble, físico y emocional: estimular su sistema inmunológico, desinfectando y protegiendo los pies de hongos y bacterias gracias a las propiedades antifúngicas de la mirra, descansarlos gracias a su potente poder antinflamatorio y aromatizar todo su cuerpo —el olor del perfume asciende desde nuestros pies—; y, espiritualmente hablando, lograr un estado de

    paz y calma mental, algo muy necesario en su posición. La reina Esther (Persia, 500 a. C.), en cambio, nos trajo su método equilibrador a través de sus rituales de purificación emocional y espiritual a base de mirra, rosa damascena y nardo durante seis meses y, los seis siguientes, de sándalo e incienso; una comunión

    con el amor puro y una conexión con su yo superior.

    Pero si buscamos unos fines más «políticos», hemos de fijarnos en la reina Cleopatra (Egipto, 69 a. C.), cuyo manejo de los aromas estaba enfocado sin duda al objetivo, loable o no, de controlar e influir sobre Marco Antonio y Julio César. Sabemos que se preparaba baños de leche perfumada a base de la dulce y sensual canela (Cinnamomum verum), el balsámico y leñoso cardamomo (Elettaria cardamomum), que tonifica el espíritu; la belleza exótica y aterciopelada del arquetipo de la apasionada feminidad del jazmín (Jasminum

    grandiflorum), la fragancia cálida y picante de la sabiduría emocional del sándalo (Santalum album) y unas gotitas de lima (Citrus x aurantifolia), el frescor que anima y disipa las tensiones. Lista para

    seducir.

    Avanzando algo más, la reina Zenobia del Imperio de Palmira (Siria, 298 d. C.) fue otra mujer poderosa que se sirvió de los aromas para estimular y afianzar su fuerza y coraje con el clavo (Syzygium

    aromaticum), la canela de Indonesia y la nuez moscada de Ceilán; y también para desarrollar la calma, atenuar y conectar con su yo superior gracias al incienso de Omán, la mirra de Yemen y el sándalo del norte de la India; un aporte sereno y reflexivo necesario para combatir en un mundo dominado por los hombres. También se servía del enebro (Juniperus communis), un potente purificador del cuerpo y de los espacios, junto a la salvia (Salvia officinalis). Si nos paseamos por la Biblia, Elizabeth Anne Jones nos cuenta la sorprendente reivindicación iniciada por el maestro Jesús con el Cuerpo de Mujeres Evangelistas (Palestina, 20 d. C.) en una época

    en la cual se les estaba vetado a las mujeres el acceso a la enseñanza hasta el punto de prohibirles tocar con sus manos «impuras» el Torá. Jesús vino a poner orden y equilibrio y comenzó con un gesto muy sencillo: permitió que María, la hermana de Lázaro, ungiera sus pies en público con aceite esencial de nardo diluido en aceite vegetal de oliva, un aroma tranquilizador y un puente de comunicación espiritual: «Entonces María, tomando una libra del costoso perfume hecho de más puro nardo, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. Así, la casa se llenó con la fragancia del perfume» (Juan, 12:3). La influencia de Jesús llegó a dar sus frutos en la lucha por los derechos de la mujer y a la vez con

    la expansión de los aromas al crearse, gracias a él, un círculo de doce mujeres, conocido como el Cuerpo de Mujeres Evangelistas, autorizadas a entrar en la sinagoga y a convertirse en maestras del evangelio. Estas mujeres visitaban y cuidaban de los enfermos y

    tullidos con plantas, hierbas y alimentos. Es bastante probable que uno de sus remedios más utilizados fuera, por su reconocido poder astringente y cicatrizante, la rosa del boticario, la rosa damascena.

    Dioscórides, contemporáneo de Jesús, en su obra De Materia Medica nos detalla alguna de las plantas que estas mujeres utilizaban para socorrer a los enfermos: el hisopo (Hyssopus officinalis), muy útil por sus componentes moleculares, de la familia de los monoterpenos y sesquiterpenos, para tratar el sistema respiratorio (infecciones, mucosidad y congestión); la mejorana (Origanum majorana), tan útil para el sistema nervioso por sus propiedades vasodilatadoras y tranquilizantes como para dolores reumáticos y afecciones pulmonares y digestivas; el incienso (Boswellia carterii), importante inmunoestimulador y expectorante; la menta piperita (Mentha piperita), que facilita la digestión y actúa como antiálgico y estimulante cardiotónico, a parte de ser también muy útil en aquella época como antiinfeccioso, bactericida y viricida; y la mirra (Commiphora myrrha), muy socorrida en el tratamiento de infección en las encías y la piel, hongos, disenterías, y un buen estimulante inmunológico.

    Avanzando por la historia, llegamos ante el declive del Imperio romano y el ascenso de la ciudad más untuosa y rica de entonces, Constantinopla, a donde se exportaban aceites como la mirra, el incienso y otros aromáticos de uso muy popular en los baños romanos; en estos, lugar de reunión social, los ciudadanos gozaban de un momento de reposo y limpieza corporal con la práctica de la

    unción de aceites a base de rosas, almendras amargas y narcisos. En esta época cambiante, nuestra siguiente protagonista, la emperatriz Teodora (Bizancio, 535 d. C.),

    Y llegamos a la que fue, a la par que instruida, precursora del

    negocio del perfume que ha llegado a nuestros días: Catalina de

    Médici, reina de Francia (1533 d. C.). Sus dificultades para quedarse

    embarazada la empujaron a servirse de los baños y pociones a base

    de aceites esenciales y hierbas aromáticas como tratamiento de

    fertilidad.

    No debemos olvidarnos de Hildegarda de Bingen (Alemania, 1150 d.

    C.), la primera mujer naturópata que tuvo presente en sus

    tratamientos enfocar al ser humano holísticamente, en equilibro o

    desequilibro, con los cuatro elementos: aire, tierra, agua y fuego; y

    dejar por escrito su sistema de sanación integral a base de plantas

    medicinales. Su visión de la medicina fue toda una revolución: llegó

    a desarrollar el circuito sanguíneo y el aparato reproductor

    femenino.

    Isabel I, reina de Inglaterra (1575 d. C.), en cambio, tenía un fin

    primordial para el uso de las plantas aromáticas: la higiene. Le

    tocó vivir durante el Renacimiento de las artes, pero también en

    un mundo con carencias tan básicas como el alcantarillado en las calles y el sistema de desagüe de aguas residuales adecuado en casas y castillos. La falta de drenaje de aguas negras y desperdicios generó la necesidad del uso aromático de hierbas, que eran esparcidas por el suelo y que, una vez se pisaban, desprendían su aroma: albahaca, citronela, manzanilla romana, lavanda, hisopo, salvia y tomillo, la reina de los prados. Gracias a ella, también se prodigó el cultivo de estas plantas y la proliferación de huertos aromáticos personales, la

    elaboración casera de ungüentos perfumados, las bolas de lavado, las aguas perfumadas y las almohadillas aromáticas.

    Continuaré en otros encuentros a través de éste portal brindándote información necesaria para tu bienestar. Gracias. Saludos cordiales.

    Beatriz  Liberti

     Reikista

     Contacto: 341-6994304

    Artículos relacionados

    Últimos Publicados

    Rosario
    cielo claro
    34.8 ° C
    35 °
    34.8 °
    49 %
    0.9kmh
    0 %
    Vie
    35 °
    Sáb
    33 °
    Dom
    33 °
    Lun
    36 °
    Mar
    35 °
    spot_img
    spot_img
    AMAR
    Estudio Contable Integral
    spot_img
    Blex Urquiza
    spot_img
    spot_img
    spot_img