En la disputa por el título de la Copa Africana de Naciones, el duelo entre Marruecos y Senegal dejó imágenes inusuales y una tensión que marcó el cierre del torneo en el Estadio Prince Moulay Abdallah de Rabat, la capital de Marruecos.
La selección de Senegal se vio perjudicada por dos supuestos fallos arbitrales (los cuales no fueron tal cosa), ambos cuando corría el tiempo de descuento tras los 90 minutos reglamentarios. Primero, el árbitro anuló un gol a los Leones de Teranga por una falta previa en ataque. Minutos después, el árbitro concedió un penal a los dueños de casa por una falta que debió chequearse a través de la tecnología (VAR).
Recordando el gol que les habían anulado previamente, el entrenador de Senegal Pape Thiaw pidió a sus jugadores que abandonaran el campo de juego. Los jugadores se retiraron, con excepción de Sadio Mané, quien decidió esperar a la resolución final arbitral e instó a sus compañeros a que volvieran a la cancha, debido a que podrían enfrentar consecuencias graves a futuro con un acontecimiento de este calibre. Todo esto demoró el partido unos 20 minutos y derivó en varias amonestaciones para jugadores de Senegal por la tensión vivida, entre ellos el guardameta Édouard Mendy.
Cuando todo se calmó, el futbolista Brahim Díaz cargó con la responsabilidad de ejecutar el penal que le daría su segunda Copa África a Marruecos. El jugador del Real Madrid tomó una decisión arriesgada: ejecutó a lo “Panenka”, es decir, picó la pelota, pero el arquero Mendy, sorprendentemente, se quedó parado y contuvo el remate embolsando la pelota, sin necesidad de dar rebote. Los locales perdieron la oportunidad de su vida y el partido se fue al alargue.
En el alargue, fueron los visitantes los que quebraron el marcador con un disparo de Pape Gueye, luego de una recuperación seguida de un contraataque. Nada pudo hacer Marruecos para contrarrestar esta anotación y Senegal, que estuvo presente en tres de las últimas cuatro finales, alzó su segunda Copa Africana de Naciones.
El podio lo completó Nigeria, que se quedó con el tercer lugar de la Copa tras derrotar a Egipto por penales.











