El sábado 14 de febrero se cumplieron 5 años de la muerte del expresidente argentino Carlos Saúl Menem. El “turco”, como era conocido, murió el 14 de febrero de 2021 a causa de una infección urinaria que lo tuvo dos meses internado.
Menem fue presidente de Argentina entre 1989 y 1999. Fue el presidente que más tiempo duró en el cargo (10 años y medio). Previo a ser presidente fue gobernador de su provincia, La Rioja, en dos períodos: el primero, entre 1973 y 1976, cuando fue depuesto por el golpe militar de aquel año, y el segundo, entre 1983 y 1989, renunciando antes de culminar el mandato para ocupar el Sillón Presidencial.
Menem asumió la presidencia en una situación muy adversa. Sumado a la hiperinflación que había dejado el gobierno de su predecesor, el radical Raúl Alfonsín, el contexto internacional fue clave: cayeron la Unión Soviética y el Muro de Berlín. Esto dejó en claro que a la Argentina no le quedaba otra que cambiar de rumbo. Y eso fue lo que hizo Menem.
A pesar de pertenecer al Partido Justicialista, que busca la Justicia Social y la redistribución del ingreso, el exmandatario oriundo de La Rioja implementó políticas públicas de corte liberal: redujo el gasto del Estado durante sus primeros 20 meses de gobierno, aunque la situación siguió siendo muy complicada y la inflación continuó siendo muy elevada.
Sin embargo, todo cambió en 1991 cuando Domingo Cavallo asumió como Ministro de Economía. El 27 de marzo de aquel año se aprobó la Ley de Convertibilidad del Austral, se creó una moneda para reemplazar al ustral, el peso (moneda vigente hoy en el país). En ese momento, 10.000 australes equivalían a un dólar estadounidense. Se eliminaron cuatro ceros de la moneda, de tal forma que 10mil australes se convirtieron en 1 peso, que a su vez era convertible por 1 dólar. Acá comenzó el famoso “uno a uno” que con el tiempo estabilizó la economía y bajó la inflación notablemente. En ese mismo año, 1991, se aprobó un decreto desregulatorio que impulsó la apertura económica y convirtió el sistema de pensiones de público a privado. Al mismo tiempo, el gobierno de Menem lanzó un plan de privatizaciones de empresas estatales deficitarias que generaban pérdidas y déficit fiscal. Empresas de telecomunicaciones, gas, agua, electricidad, ferrocarriles, correo, televisión y producción de armamento.
Todo esto generó resultados que devolvieron confianza a los mercados internacionales. Algo a destacar de ese momento fue que la privatización de empresas telefónicas logró que los argentinos pudieran adquirir más rápido una línea telefónica, cosa que antes podía demorar años. Además, se redujeron los cortes de luz, que hasta ese momento eran muy frecuentes.
Todos estos cambios mejoraron el nivel de vida de la población y redujeron la tasa de pobreza, que pasó de un 47% a 22%.
Carlos Menem se presentó a la reelección en 1995 luego de aprobarse una reforma constitucional en 1994 que se lo permitió. Debido a los resultados obtenidos en su primera presidencia, fue reelecto por un amplio margen, y en su segundo mandato la inflación era inferior a 0%.
Menem también enfrentó acusaciones de corrupción y delitos de lesa humanidad que no traeremos a colación en este artículo. Hoy la figura del expresidente es denigrada por el progresismo y elevada a los altares por el liberalismo y el conservadurismo, a pesar de las reformas que Menem no concluyó.
El gobierno actual de Javier Milei reivindica fuertemente la figura del riojano y también heredó cosas del menemismo, como el presidente de la cámara de diputados Martín Menem, quien fuera sobrino de Carlos e hijo de Eduardo “Lule” Menem, quien también trabaja con el gobierno nacional. Cabe mencionar que el propio Milei le realizó un homenaje al turco colocando un busto suyo en el Hall de la Casa Rosada.
Sin dudas, Carlos Saúl Menem dejó un legado importante en el país que aún a día de hoy sorprende a propios y a ajenos.












