29 C
Rosario
martes, febrero 17, 2026
Más

    AMOR A LA REALIDAD

     

     

    AMOR A LA REALIDAD

     

    Un cuento tradicional del budismo taoísta chino nos habla de un anciano labrador, muy pobre, al que la vida le trajo un hermoso caballo salvaje.

    Pronto, la noticia de auqel fantástico regalo corrió por la aldea, también muy pobre, y los vecinos se acercaron a felicitar al anciano por su buena suerte. Pero él respondió: “ ¿Buena suerte? ¡Quién sabe!”. Y todos quedaron perplejos por su respuesta.

    Al cabo de poco, el vigoroso caballo logró saltar la valla y regresó a las montañas, y los vecinos acudieron de nuevo a la casa del labrador, esta vez para ofrecerle sus condolencias por aquella desgracia. Pero este replicó:”¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe!” Y volvieron a quedar perplejos.

    Unas semanas más tarde, el caballo regresó de las montañas llevando consigo a toda la manada, de modo que el anciano labrador se volvió rico de la noche a la mañana. “¿Beuan suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe!”, volvió a responder cuando acudieron los vecinos, que empezaban a dudar de que el anciano estuviera en sus cabales.

    Al dia siguiente, el hijo del labrador intentó domar al caballo líder de la manada y este lo derribó, rompiéndose una pierna. De nuevo acudieron los vecinos a lamentar la mala noticia del anciano, quien repitió: “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe!”.

    Unas semanas más tarde llegaron los reclutadores del ejército, pues se había declarado una guerra, y se llevaron a todos los muchachos en buenas condiciones, excepto el hijo del anciano. Los vecinos acudieron a felicitar al anciano por su buena suerte, a lo que este respondió: “¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe!”.

    ¿Qué gran ejemplo el anciano labrador al tomar la vida tal como viene, sin apenarse en demasía cuando trae calamidade ni alegrarse en extremo ante la fortuna!. Los filósofos estoicos, como Séneca, Marco Aurelio o Epicteto, entendieron que nada es bueno ni malo en sí mismo, y que aceptar lo que nos depara el destino, cultivando una cierta imperturbalidad, nos acerca al idela de ataraxia o la “tranquilidad en ausencia de todo deseo y temor”, lo que en última isntancia pone  la felicidad, o al menos cierto grado de felicidad, en nuestras propias manos.

    A su manera, el antiguo taoísmo chino que jeerció porfunda influencia sobre el budismo Chan, prefiguraba estas mismas ideas. Esta filodofía ancestral sostenía que la suerte no existe, que las cosas están regidas por una causa y efecto. En otras palabras: la realidad es perfecta talcual es, y todo es perfecto de la exacta manera en que sucedió. El filósofo Spinoza lo expresó de esta manera: “Por realidad y perfección entiendo la misma cosa”.

    La postura del anciano del cuento reúne todas estas virtudes: es el sabio que ha entendido el significado de las palabras amor a la realidad, el que Nietzche llamaba en latín amor fati, significa amar la realidad, el destino. Aceptar todas las circunstancias de la vida, asintiendo a todo, incluso al sufrimiento y la pérdida. También significa “decir sí a la vida”, como postulaba Nietzche.

    Podemos agregar lo que completa y amplía:  el amor del espíritu, una expresión que Bert Hellinger solái utilizar en sus libros, cursos y conferencias.

    La realidad preside la vida y, con suerte, podemos convertirnos en sus discípulos.

     

    Beatriz Celina Liberti
    Prof. de Derecho (UNR)
    Grafólogra Científica Forense (Mat. 309-Prograf)
    Reikista (Fac. de Ciencia Médicas)
    Diseñadora Gráfica: http://amigosxlamusica.mex.tl/, https://melanyresurgirbv.blogspot.com/
    Radioaficionada: Lic. LU9FBL
    Contacto: +54-9-3416994304

    Artículos relacionados

    Últimos Publicados

    Rosario
    cielo claro
    28.2 ° C
    29.4 °
    26.7 °
    57 %
    0.9kmh
    0 %
    Mar
    34 °
    Mié
    39 °
    Jue
    33 °
    Vie
    33 °
    Sáb
    23 °
    spot_img
    spot_img
    Más Bellas
    AMAR
    Estudio Contable Integral
    Avas
    Radio Web
    spot_img
    Blex Urquiza
    spot_img