12.4 C
Rosario
lunes, junio 8, 2026
Más
    Inicio Cultura La despedida de una leyenda

    La despedida de una leyenda

    25

    Murió el Indio Solari. Y se convirtió en leyenda. Fueron 500.000 o un millón a despedirlo. No importa demasiado el número. Fue multitudinaria. Fue el adiós a un auténtico ídolo popular. Como Maradona, como Gardel, como Evita. Ingresó al selecto panteón de la argentinidad.

    Estrella del rock nacional, a la altura de Charly, Spinetta y Cerati. Ídolo que arrastraba multitudes. Alguien dijo que era el Dios de los rotos, de los desclasados, de los humildes, de los excluidos del sistema. Pero su música atravesó generaciones y clases sociales.

    Creador de crípticas poesías, de múltiples significados e interpretaciones, acompañadas de la potente guitarra de Skay, marcaron a fuego la música nacional. Fue Redondo, fue solista. Y fue multitud arremolinada en el pogo hiperbólico de Jijiji.

    Y también tuvo su costado político. Porque todo atraviesa la política y la historia del país. Y se colocó de un lado de la mecha. Del correcto. Mientras los dirigentes de la derecha y los voceros putrefactos de turno se arrastran en su veneno y no pueden entender la magnitud del fenómeno. Hay dos lados claramente. El que gobierna para el 10 % de la población, el de la élite. Y el que busca la mejora de la mayoría de la población. De un lado la derecha que empobrece bajo la mano invisible del mercado. Y del otro lado, los gobiernos nacionales y populares que buscan que la gente viva mejor. Y el Indio sabía de que lado estaba. ¿Vos de que lado estás?

    Se fue el Indio Solari. Y comenzó el mito. Porque queda su obra. Para siempre. Porque los ídolos populares viven eternamente en el recuerdo de su gente.