A partir de marzo de 2026, Corea del Sur prohibirá el uso de teléfonos móviles en las aulas de primaria y secundaria, con excepciones para casos educativos, de emergencia o para estudiantes con necesidades especiales.
La Asamblea Nacional de Corea del Sur aprobó una enmienda a la Ley de Educación Primaria y Secundaria que prohíbe a los alumnos de primaria y secundaria utilizar teléfonos inteligentes y otros dispositivos móviles durante las clases. La medida comenzará a regir el 1 de marzo de 2026, con el objetivo de reducir la dependencia tecnológica y proteger el derecho de los estudiantes a un entorno de aprendizaje adecuado.
El país asiático, considerado uno de los más digitalizados del mundo, sigue así los pasos de naciones como Australia y Países Bajos, que ya han adoptado restricciones similares. Según el Ministerio de Educación, la normativa busca ofrecer un marco legal para limitar el uso de los dispositivos y respaldar la labor de los docentes dentro del aula.
La ley contempla excepciones en situaciones específicas, como actividades educativas, emergencias o para alumnos con discapacidades y necesidades especiales, donde los teléfonos y dispositivos podrán ser utilizados como herramientas de apoyo.
El debate legislativo generó posturas encontradas. Algunos parlamentarios expresaron preocupación por una posible vulneración de los derechos humanos. Sin embargo, la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Corea del Sur sostuvo que limitar el uso de móviles con fines educativos no constituye una violación, ya que existen evidencias del impacto negativo de estos dispositivos en el aprendizaje y el bienestar emocional de los estudiantes.
No obstante, la norma también fue criticada por sectores políticos como el Partido Jinbo, de orientación izquierdista, que consideró que la medida “infringe los derechos digitales y el derecho a la educación” de los alumnos.
Con esta decisión, Corea del Sur busca enfrentar un fenómeno cada vez más extendido: la adicción juvenil a los teléfonos inteligentes, en un país donde la conectividad y el uso de redes sociales forman parte esencial de la vida cotidiana.