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sábado, enero 24, 2026
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    A 36 años del copamiento de La Tablada: la Nación frente al terrorismo

     

    Cada 23 de enero la Argentina recuerda uno de los ataques más graves sufridos por la democracia recuperada. En 1989, cuando el país intentaba consolidar el orden constitucional tras años de violencia y dictadura, un grupo armado decidió volver al pasado por la vía más brutal: el terrorismo.
    En la madrugada de aquel día, el Movimiento Todos por la Patria (MTP), organización integrada por ex militantes guerrilleros, ejecutó un asalto planificado contra el Regimiento de Infantería Mecanizada 3 de La Tablada. No se trató de una protesta ni de un acto simbólico. Fue una operación militar ilegal, con fusiles de guerra, explosivos y una decisión explícita de matar para imponer una ideología derrotada por la sociedad argentina.
    Bajo el pretexto falso de impedir un supuesto levantamiento militar, los atacantes irrumpieron en una unidad activa del Ejército, asesinaron efectivos, incendiaron instalaciones y pusieron en riesgo directo a cientos de civiles de la zona. El objetivo real era el caos: quebrar la autoridad del Estado, provocar un efecto político desestabilizador y reinstalar la violencia armada como herramienta de poder.
    La respuesta fue inmediata. Las Fuerzas Armadas y las fuerzas de seguridad de la Nación actuaron para recuperar el regimiento y restablecer el control institucional. Durante casi treinta horas se combatió en condiciones extremas, con fuego real, edificios en llamas y un escenario propio de guerra urbana. Soldados, suboficiales, oficiales y policías avanzaron bajo ataque constante, sabiendo que cada paso podía ser el último.
    Gracias a ese accionar firme y decidido, el cuartel fue recuperado y el intento terrorista fue derrotado. El costo fue alto. Hubo muertos y heridos. Pero el Estado no cayó, la democracia no se arrodilló y la Argentina no volvió al abismo.
    Con el paso del tiempo, sectores ideologizados intentaron invertir los valores, relativizar el ataque y diluir responsabilidades. Se habló más de los victimarios que de las víctimas. Se discutieron procedimientos mientras se ocultaba el hecho central: en La Tablada hubo terroristas que atacaron la Nación y hubo servidores públicos que la defendieron.
    No existe simetría moral posible. Quienes ingresaron armados a un cuartel para matar no fueron militantes políticos: fueron terroristas. Y quienes respondieron para recuperar la unidad militar no fueron represores: fueron defensores del orden constitucional.
    Los verdaderos héroes de La Tablada son los hombres que cumplieron con su deber en las horas más críticas, sin especulación, sin micrófonos y sin relato. Ellos protegieron a la población civil, preservaron las instituciones y evitaron que la violencia volviera a gobernar al país.
    A 36 años de aquel ataque, la memoria no puede ser neutral. Recordar no es justificar. Recordar es señalar con claridad quién atacó y quién defendió.
    La Argentina democrática se construye con leyes, no con fusiles clandestinos. Con instituciones, no con grupos armados. Con fuerzas de seguridad profesionales, no con terrorismo ideológico.
    La Tablada dejó una enseñanza que no admite ambigüedades: la Patria no se toma por asalto. La República no se negocia. Y frente al terrorismo, el Estado tiene la obligación indeclinable de actuar.
    Honor eterno a quienes recuperaron el regimiento. Memoria firme para que nunca más la violencia intente reemplazar a la democracia.

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