El sentido de la vida es tener valores y no cosas de valor.
Los valores son principios, normas o cualidades que guían el pensamiento, comportamiento y ser de individuos y sociedades con el fin de fomentar una convivencia armoniosa.
La honestidad, respeto, justicia, lealtad y solidaridad, como para mencionar algunos, por lo general son inculcados en el hogar y la escuela, desde pequeños, y en el futuro se convierten en ideales y son referenciales para las acciones, decisiones y relaciones.
Y cómo tal, funcionan como una brújula moral, indicando lo deseable y lo que no es.
Cada individuo y cultura le asigna un orden de importancia.
En la Argentina de hoy, no deja de sorprenderme, actitudes y situaciones, que en un pasado reciente, fueron mayormente reprochadas y cuestionadas, hoy se ignoran, se naturalizan y hasta se celebran.
La gestión Milei, viene dando desde hace rato, sobradas muestras de deshonestidad, irresponsabilidad, ingratitud, desconfianza, injusticia y desamor por el país y los sectores más vulnerables.
Qué nos pasa como sociedad? Si hasta ayer, cualquier acto banal que surgiera de parte de un presidente, era justamente criticado, ahora no solo que es admitido sino tb aplaudido y festejado.
Hoy la percepción personal, el sentido común, la ética moral de muchos argentinos es selectiva y dudosa, dejando a la vista, una inocultable hipocresía mal parida.










