
Victoria
Viste Almagro, Rómulo no vino hoy al boliche, ¿qué raro no? Él es infaltable, el primero en llegar y pedir para los tres el café y las medialunas calentitas, sí es raro.
En tanto Rómulo con los ojos enrojecidos leía unas líneas que su amada le había hecho llegar desde muy lejos, el destino laboral y temporal de su padre.
Mi Rómulo:
Parece que a papá lo trasladan nuevamente, esta vez un poco más lejos, al sur, a unas minas, pero no te afectes, pronto regreso para continuar mis estudios y podremos volver a estar juntos.
Mientras las lágrimas saltaban de los ojos del muchacho entre alegre y angustiado siguió leyendo atentamente.
Tengo un secreto para contarte, es muy nuestro, muy íntimo, creo que estoy embarazada.
Siempre tuya, Victoria.
El chico atribulado por la noticia, entre impactado, desorientado y asustado se estremecía con el papel humedecido entre sus dedos apretados.
Respiró profundamente para componerse, miró el reloj.
¡Los muchachos! Estarán, preocupados, la dejó cuidadosamente sobre su mesa de luz, tomó sus saco oscuro, el de siempre, y salió como a quien se lo lleva el diablo.
Hola amigos, ¿Qué te pasa hermano? Le dijo uno de ellos.
Les juro que no tomé nada pero creo que voy a ser papá. ¿Qué? Sí, Victoria.
Uhhh ! ¿Estás contento? Sí y asustado. Yo lo estaría, le contestó Almagro, los padres la matan.
Esa tarde mientras se filtraba un débil rayo de sol por la pequeña ventana del cuarto atiborrado de pequeños muebles, pero acogedor, se dispuso a escribir unas líneas a su amada.
Victoria:
Amor, soy el hombre más feliz de la tierra, donde vivo es pequeño pero para empezar podremos acomodarnos, es muy ventilado y el sol cada tarde se mete por cada rinconcito llenando todo de color, calor y vida; eso es bueno para nuestro bebé, tiene un pequeño balcón para que adornes con flores como a vos te gusta. ¿Cómo les vas a decir a tus padres? Eso me preocupa. Por mi parte estoy preparando todo para recibirte, con mi trabajo nos arreglaremos y de a poco iremos progresando, hay posibilidades de que me asciendan.
Pero antes tenés que terminar tus estudios, te faltan pocos meses, es un pequeño esfuerzo más.
Bueno, no te aflijas este fin de semana viajo y juntos les damos la noticia y nos casamos inmediatamente. No temas unidos podremos hacer todo lo que nos propongamos.
Tuyo Rómulo
Entre tanto los padres de Victoria que estaban al tanto del tema y bastante preocupados la esperaban sentados uno junto al otro en el sillón verde, roído por los años, el pobre apenas lograba dividir la cocina de un pequeño espacio que no alcanzaba a ser un living.
Hija, acércate, Victoria temblando como una hoja se acercó al padre con sus ojos llorosos. Él la tomó de los hombros y la acercó a su pecho apretándola fuertemente y dijo: me das el regalo más grande desde que llegaste a nuestras vidas.
Ella casi se desploma, y no lo podía creer, su madre la abrazó y todo se convirtió en una fiesta.
Decile al chico que venga el fin de semana, lo recibiremos con alegría. Ya más relajada se sentó en su piecita a contestarle a su amado.
Amor: sos bienvenido, mis padres están felices.
Fueron esas pocas palabras y otra esquela pequeña escrita para los muchachos que dejó en la mesa de siempre para cuando llegaran a desayunar, era muy temprano, apenas estaban acomodando y limpiando para comenzar la jornada.
Hoy no me esperen ¡soy feliz!
Rómulo
P.E.B.
Anímate lector y escribí en un papel tu historia preferida para que pensemos todos. Saludos cordiales.
BEATRIZ LIBERTI
Grafóloga Científica
Mat. 309










