
CROMOTERAPIA: Color rojo
El color de todas las pasiones –del amo al odio.
El color delos reyes y del comunismo, de la alegría y del peligro.
Es el primer color al que el hombre puso nombre la denominación cromática más antigua del mundo. Es el primer color que el recién nacido puede ver.
El simbolismo del royo está determinada por dos experiencias elementales: el fuego y también la sangre.
El fuego es imagen de lo divino; es Dios mismo: en todas las religiones los dioses se aparecen como nubes de fuego. Moisés ve a Dios como una zarza ardiente, el espíritu Santo se aparece como llama.
La Iglesia Católica también celebra el Pentecostés de rojo, en este caso el color simboliza la llama de Espíritu Santo.
Cuando aún se creía que la Tierra era disco, se creía también que el rojo del atardecer procedía del fuego del infierno.
Allí donde el Sol amenaza la vida, el rojo es el color de lo demoníaco.
En el Antiguo Egipto este color era símbolo de todo lo “malo” y “destructor”.
Y un conjuro del Antiguo Egipto reza así: “Oh Isis, líbrame de todas las cosas malas, perversas y rojas”.
Es un color masculino. Goethe lo llamó la actividad y la agresividad.
La idea de éste color como el de la felicidad como en los restaurantes a menudo de China abunda. Para fiesta de Año Nuevo Chino que coincide con nuestra Navidad, se cuelgan carteles rojos en los que se lee deseos de felicidad para el nuevo año escritos con letras doradas. A los niños se les regala dinero en bolsas rojas. Otro regalo de ésta época son los huevos, al igual que nuestros huevos de Pascuas.
Los chinos se casan también de rojo.
Las mujeres hindúes llevan vestidos rojos en sus bodas.
Este color es sagrado de Lakshni, la diosa india de la belleza y la riqueza.
Protege de las miradas malignas de los demonios y los envidiosos.
Cuando las pinturas de la Edad Media representa una escena de parto. casi siempre el nacimiento de un santo -, el lecho tiene una cobertura roja, y casi siempre de un badaquín y unas cortinas del mismo color, para hacer del lecho un lugar protegido contra todo mal.
Las almohadas en que antiguamente se transportaba a los recién nacidos eran rojas o con lazos rojos.
En pinturas antiguas, hay niños que a sus faldones blancos son sujetados por lazos o cintas rojas donde le cuelga un coral rojo semejante a un gran diente.
Estos amuletos se usaban también como chupetes. Aún hoy se suelen hacerse amuletos de coral rojo.
En Italia es frecuente una mano roja como talismán protector contra el mal de ojo. En los lugares de peregrinación aún se ven ranas de cera roja, son “ranas- útero”.
Y como el calor, y como todo lo que suena alto actúa en la cercanía.
- ópticamente, se sitúa siempre adelante. Pocos son los cuadros en lo que el color de fondo es rojo, y en todos los casos son cuadros en los que el efecto de profundidad está ausente.
Hasta la Revolución Francesa hubo legislaciones que establecían colores para la vestimenta.
Durante siglos se consideran hermosos sólo colores puros y luminosos. En consecuencia, los colores luminosos usan privilegio de las clases superiores. Tal era la norma de colores luminosos para los ricos, colores apagados para los pobres.
Carlomagno (742-814) que declaró su residencia en Auisgrán, Centro del Sacro Imperio Romano de la Nación Alemana, hizo pintar el palacio imperial y la catedral, donde estaba su trono, de brillante color rojo. No había podido demostrar su poder sobre la iglesia con más claridad: lo que era rojo, pertenecía al emperador.
Algo quedó de todo actualmente aún hoy se desarrolla a la entrada de la ópera, de un teatro o de un hotel la “alfombra roja” para los reyes.
La Ghota es libro de la nobleza, en donde figuran todos los nobles, se halla tradicionalmente encuadernado. Y en Inglaterra el Calendario de la Nobleza se llama The Red Book.
La zaca de zorro, chaquetas rojas de un luminosos rojo. Se denominan redingotes – abreviatura de red riding coat-.
En el cuadro de la coronación de Luis XIV aparece con cierta vestimenta de distintos colores donde sólo un detalle es rojo: los tacones con tacones rojos era un privilegio de la nobleza.
En 1434, en una época en que sólo los nobles podían usar prendas rojas, Jan Van Eyck pintó uno de los cuadros más célebres del mundo, que actualmente se halla en la National Gallery de Londres: ” El matrimonio Arnolfini”.
Ambos se hallan en una habitación en la que se ve una cama roja con cortinas rojas. Y puede preguntarse, con razón: ¿por qué una pareja tan rica se hace retratar delante de una cama?.
Una cama la tiene cualquiera. Además es tan evidente que la novia está embarazada-, que huelga toda indicación sobre ese aspecto de la relación (las explicaciones de algunos estudiosos, según la cual la mujer no está embarazada, sino que lleva un vestido muy abultado, conforme a la moda de la época, se ajustan al espíritu de esa misma época, sino el de principio de siglo XX, cuando las novias embarazadas se consideraban personas inmorales). A burgueses como los Arnolfini no les estaba permitido vestir trajes rojos, pero los burgueses si podían tener como protección contra el mal de ojo, según la superstición tradicional, una cama roja. Esta cama era tan cara que debía aparecer en el cuadro.
El desprecio por los cabellos rojos es , en cambio, una tradición más antigua. En la Edad Media, las mujeres pelirrojas podían temer que las quemaran por brujas, sobre todo en Alemania y en España, donde las personas pelirrojas son la excepción.
El motivo era que a menudo los niños pelirrojos no eran hijos de padres pelirrojos y en la Edad Media estaba extendido el temor a los cambios de bebés.
También hombres pelirrojos estaban ligados al diablo. A Judas Iscariote, el traidor, se le ha pintado a menudo con cabellos rojos. Hasta los zorros y las ardillas eran animales del diablo por el rojo de su piel. DE ahí el dicho alemán “el diablo es una ardilla”. En Inglaterra la ardilla simbolizaba en otros tiempos a las prostitutas.
Las banderas rojas aparecen continuamente en la historia como banderas de guerra.
En 1792 los jacobinos declararon la bandera roja, de la libertad.
En 1834, en el motín de los tejedores de seda de Lyon, la bandera roja de la libertad se convirtió en la del movimiento obrero.
En la Revolución Rusa de 1917, del movimiento obrero se convirtió en la bandera del socialismo y el comunismo.
En 1950 era aún el color preferido de mucha gente. Era el símbolo del deseo de vivir de la postguerra. Luego comenzó la era del consumo, y el rojo, el color de los anuncios publicitarios, se convirtió en símbolo de bienestar. Pero vino el hartazgo. Muchos cambiaron de canal. Se veía en todas partes, y ya no se pudo más.
Sin embargo, desde el punto de vista publicitario en los anuncios blanco y negro que parecen pertenecer el texto, son los más leídos.
La mayoría de los animales no lo ven pero los pájaros sí pueden verlo. Entre las flores tropicales hay muchas que son rojas, pues son polinizadas por los colibríes.
Está científicamente demostrado que éste color actúa aún cuando no se ve, pues hasta lso ciegos sienten que las habitaciones pintadas de él están calientes.
Podemos describir otro efecto espectacular del rojo: las habitaciones rojas hacen a las personas más agresivas. Cuando el director de cine Antoninoni rodó: Desierto rojo, la cantina del personal se pintó de ese color, lo que causó malestar en el equipo de filmación. Históricamente se ha intentado curar con los colores.
Las enfermedades “rojas” se trataban, cuando no con sangre, con alguna sustancia roja.
Una de las sustancias, que se tomaba con mucho gusto, y que siempre produce algún efecto, era el vino tinto. Contra las erupciones se colocaban sobre la piel pétalos de rosas rojas. A los enfermos de escarlatina se los vestía de rojo. Se llevaban collares de coral rojo contra la epilepsia, las inflamaciones y la fiebre. El coral supuestamente palidecía cuando el que lo llevaba estaba enfermo y recuperaba su color cuando sanaba.
Un rubí colocado dentro de la boca reducía la taquicardia. Para explicar este efecto no hace falta creer en radiaciones emitidas por la gema; quien tiene una piedra preciosa en la boca no puede continuar quejándose a gritos, sino que se tranquiliza y mantiene la boca cerrada por miedo a tragarse la valiosa piedra.
Cuando la curación es cuestión de tiempo o cuando es posible la curación espontánea, una terapia basada en los colores parece ser de ayuda.
Los cromoterapeutas dicen que del color correcto, del empleo correcto y del medio correcto para que puedan desarrollarse el aura del color, entre otras cuestiones.
No cabe discutir científicamente sobre que oración o que santo ayuda más en situaciones especialmente arriesgadas. Para la ciencia médica sólo hay un principio cierto sobre este tema, los colores pueden curar si la fe puede curar.
Otra cosa completamente distinta son las terapias pictóricas o curativas. En ellas se invita a los clientes con pintar situaciones típicas de sus vidas, con sus colores favoritos o con aquellos que más rechazan.
También tiene sentido ésta terapia como forma de existencia pictórica complementaria a los enfermos de cáncer y otras enfermedades crónicas. El éxito de la terapia radica en que los sentimientos de angustia e impotencia, por ser víctima de la enfermedad, son sustituidos por la posibilidad de representarse las fuerza defensivas de forma tan concreta que éstos pueden brotar representaciones positivas de un proceso de curación, imágenes que gen eran esperanza.
Muchas personas encuentran difícil expresar sus sentimientos por medio del lenguaje o de la música, pero la mayoría pueden hacerlo visible a través de los colores y de su simbolismo.
Desde ya me despido a la espero de un nuevo encuentro con los colores. Saludos cordiales.
Beatriz Celina Liberti
Reikista
Contacto: +54-9-3416994304










