Desde mediados del siglo XIX, con el crecimiento de Rosario como ciudad, los mercados se convirtieron en pieza fundamental de la infraestructura urbana. Los mercados importantes de nuestra ciudad fueron el Mercado Abasto que funcionó en las calles Mitre, Pasco, Sarmiento e Ituzaingó. Se inauguró en 1918 y fue demolido en 1969. Tras varios años como baldío se inauguró la Plaza Libertad en diciembre de 1980. El Mercado Central ubicado en la manzana delimitada por las calles San Juan, San Martín, el Pasaje Barón de Maua (ex cortada Riva). En la actualidad se encuentra la plaza Montenegro y el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa.
El Mercado Norte inaugurado en 1857 y demolido a finales de los 70′. En su lugar a mediados de 1982 se inauguró un nuevo espacio público denominado como lo conocemos hoy «Plaza de la Cooperación», ubicado entre las calles Mitre, Tucumán y el Pasaje del poeta Fabricio Simeoni. Este caso coincide con el Mercado Urquiza inaugurado en 1895 en la esquina de Primero de Mayo y Mendoza. Desmantelado a principios de los 70′ y que paralelamente a mediados del 82′ también inauguró la plazoleta Florencio Sanchez muy similar a la Cooperación dado que estuvieron dentro del mismo plano urbanístico.
En estos días, alcanzó notable repercusión «el descubrimiento o hallazgo» de un espacio subterráneo en la plaza de la Cooperación. Información Bajo La Lupa recorrió este sitio y un vecino del barrio nos dió su versión. El Sr. Carlos Pujol, jubilado de 79 años nos cuenta que «hace 74 años que reside en el barrio, este vecino casado con Ana Maria Crimi oriunda de Tucumán, que vino a la ciudad para progresar». Ambos recuerdan muy bien el Mercado Norte.
Pujol subraya que «siempre hubo acá un gran mercado». Recuerda que había bares, venta de carnes, de verduras, una gran casa de pastas famosa de nombre «Merlat», concurría mucha gente. Además este vecino memorioso sostiene según su parecer, que el área subterránea siempre ha estado. Lo que descubrieron las cámaras frigoríficas siempre estuvieron. Tiene que haber periodistas de trayectoria que den cuenta de esto. En Rosario, los mercados fueron demolidos, destrozados, a diferencia de otros lugares en el mundo como en Europa más precisamente, se explaya Pujol: «uno va a España, a Barcelona o a Francia, a París y tenés el Mercado donde encontrás de todo». Acá, en nuestra ciudad, los mercados terminaron siendo plazas, los demolieron o vendieron como edificios. Pujol destaca dos situaciones de aquellos años. 1) Rosario no sostuvo la idea de tener tranvías, como en otras partes de Europa. 2) Los colectivos gastan en neumáticos, en combustibles, se generan gases que hacen daño a la población, deterioran el pavimento, etc. El tranvía que usa las vías para transportarse, no destruye. En Europa, a pesar de las dos guerras mantenidas, no destruyeron nada, han sostenido al Tranvía, que casi no emplea electricidad. Por el bien de la población, y del medio ambiente, para evitar la polución que generan los gases de los colectivos.
Quizás haya cierta resistencia, o no a debatir sobre el rol del mercado, que era más que un lugar dónde autoabastecerse, un lugar de encuentro, cotidiano, de paseo. Y el uso del tranvía que no deja de ser importante también para repensar el futuro de la ciudad y su infraestructura.



