No hace mucho tiempo que calle San Luis era la vidriera de la clase trabajadora, el sitio donde la clase media podía acceder a la compra de prendas, calzado, un corredor admirado por la cantidad de negocios. Hoy es otro el panorama, pareciera como si hubiese venido un tsunami por la gravedad de la situación, hasta parece el mismísimo lejano oeste, ya para fin de mes es notoria la ausencia de personas, esto tiene un común denominador.
La economía argentina, una cruda realidad que pasó de ser un «sentir», una «percepción». Las familias que pueden realmente hacen malabares para en el mejor de los casos llegar a fin de mes, ya parece una utopía.
El escenario economico se ha profundizado con brusca caída de consumo, cierre de fábricas, pymes, magros salarios. Si hablamos de los sectores perjudicados primero fueron los jubilados, siguiendo por el área de discapacidad, también el sector de ciencia y técnica, el sector educativo, el sector, industrial, en suma casi todos los sectores que intervienen en el circuito virtuoso de una economía.
Cómo salimos de esta situación? Cómo dice la famosa frase de la historieta argentina «el Eternauta» : Nadie se salva sólo. Esta historieta fue encarnada por Juan Salvo, personaje principal del relato creado por Héctor Germán Oesterheld en 1957. Esta idea de unidad, de solidaridad y de trabajo en conjunto para enfrentar la adversidad fue también acuñada por el Papá Francisco durante los momentos más duros atravesados por la pandemia, en que usó la misma frase para pedir por mayor unión global. Otro referente del siglo XX que se refirió a la misma frase, fué el pedagogo y educador brasileño Paulo Freire, diciendo que la verdadera «libertad» se logra por la acción conjunta, a través del diálogo, la empatía. En este sentido de un «nosotros colectivo» dependerá el revertir este paisaje.





