Cuando se habla de Cosquín, una palabra aparece inevitablemente ligada a su historia: folklore.
La ciudad que durante décadas se convirtió en uno de los grandes símbolos de la música argentina también guarda, detrás de sus escenarios tradicionales, otras voces que buscan hacerse escuchar. Músicos que transitan distintos estilos, que construyen nuevas propuestas y que demuestran que la identidad cultural de un lugar también se forma con diversidad de sonidos.
Entre esas expresiones aparece THC, una banda que combina punk rock, ska, folklore, cuarteto y una particular fusión que ellos mismos definen con humor como «PunkTETO». Una propuesta nacida en una ciudad con una enorme tradición folklórica, pero que encuentra su propio camino sin renegar de sus raíces.
Sin embargo, conocer a THC es descubrir que la banda es mucho más que un estilo musical.
Antes que músicos, son amigos.

Un grupo humano con un vínculo construido a lo largo de los años, donde la confianza, las bromas y el compañerismo forman parte del mismo proceso creativo. Su sala de ensayo, ubicada junto a la casa de su cantante, no es solamente un lugar donde preparan canciones: también es un espacio de encuentro, de charlas, comidas compartidas y momentos que fortalecen una relación que luego se refleja arriba del escenario.
Quizás una de las características más llamativas de THC sea justamente esa capacidad de abrir la puerta. En un ambiente donde muchas veces los grupos pueden volverse cerrados, ellos tienen una manera particular de recibir a quienes llegan: hacerlos sentir parte.
Esa hospitalidad no parece ser una pose, sino una forma natural de relacionarse. La música funciona como un puente, pero también lo hacen las historias, las reuniones y esos momentos donde una persona que llega desde otro lugar puede terminar compartiendo una mesa como si siempre hubiera estado ahí.
Y es desde ese lugar que también se entiende su propuesta artística.
Porque detrás de sus canciones hay historias, recuerdos, críticas sociales, nostalgia y emociones que buscan conectar con quienes escuchan.
Una de sus canciones más representativas es «No pierdas más el tiempo», un tema que resume gran parte del espíritu de la banda: la nostalgia por los vínculos que cambiaron, los barrios que ya no son iguales, la importancia de disfrutar el presente y el llamado a no dejar que la vida pase mientras estamos distraídos.
Una frase que, aunque nace desde una realidad particular, puede encontrar identificación en cualquier persona que alguna vez haya mirado hacia atrás y sentido cuánto cambió el mundo que conocía.

«No pierdas más el tiempo»: una canción que representa a THC

Si alguien nunca hubiera escuchado a THC y solamente pudiera elegir una canción para conocer quiénes son, la respuesta no sería sencilla.
El primero en responder fue Adrián, «El Negro», guitarrista de la banda, quien reconoció la dificultad de elegir una sola canción porque cada tema representa una parte diferente del grupo.
Sin embargo, finalmente eligió «No pierdas más el tiempo».
Para él, la canción representa la transformación de los barrios donde crecieron. Habla de esos lugares que alguna vez fueron puntos de encuentro para amigos y vecinos, y que con el paso del tiempo fueron cambiando profundamente.
También aparece una mirada crítica hacia el aislamiento que muchas veces genera el exceso de tecnología y cómo las pantallas fueron reemplazando encuentros que antes formaban parte de la vida cotidiana.

Lemmy, vocalista y compositor. David, bajista y coros. Adrián "El Negro", guitarrista y Marcos "El Maicol" baterista.
La canción transmite una nostalgia que no pertenece únicamente a un lugar determinado. Es una sensación compartida por muchas personas que recuerdan una época donde la calle, el barrio y los vínculos tenían otro protagonismo.
Pero «No pierdas más el tiempo» no fue la única canción destacada.

Los integrantes también mencionaron «Niña de colores», un tema todavía no disponible en plataformas digitales pero que ya se convirtió en uno de los más esperados por quienes siguen a la banda en sus presentaciones.
La canción, escrita por Lemmy, vocalista de THC, está inspirada en una historia real: la vida de una niña argentina de trece años que, después de perder a su padre y atravesar una infancia marcada por dificultades económicas, termina robando unos lápices de colores.
A partir de ese episodio, la canción invita a reflexionar sobre la desigualdad, la infancia y las circunstancias que pueden empujar a una persona hacia determinadas decisiones.

Musica con mensaje, pero también con alegría

Cuando se les pregunta en qué momento una canción deja de ser simplemente música y se convierte en un mensaje que vale la pena compartir, la respuesta surge entre El Negro, David y Chenny.
Los tres coinciden en que las canciones de THC buscan algo más que entretener.
Por un lado, intentan retratar realidades: los cambios sociales, las actitudes individualistas, los recuerdos de barrio y esas pequeñas historias cotidianas que pueden representar a muchas personas.
Pero también existe otro objetivo fundamental: regalar alegría.
«Intentamos que cualquier persona que escuche nuestra música se olvide por un momento de sus problemas y de sus dramas cotidianos», explican.
Esa idea atraviesa la identidad de la banda. La energía del punk rock, el ska y los ritmos festivos no son solamente una elección musical, sino una forma de generar un espacio de escape.
En un mundo donde muchas veces las preocupaciones ocupan demasiado lugar, THC busca que durante el tiempo que dura una canción alguien pueda cantar, bailar y volver a sonreír.

Una banda de punk en la capital del folklore

Tocar punk rock y ska en Cosquín podría parecer, a primera vista, una decisión difícil.
Pero para THC no existe una contradicción.
La pregunta genera sonrisas entre los integrantes y Marcos, conocido por todos como «Maicol», responde con humor que la banda está «profundamente inspirada en el folklore cordobés».
Después de las risas, explica que la diversidad musical también forma parte de la identidad cultural de la provincia.
THC entiende que el folklore es una expresión fundamental de la tierra donde nacieron, pero eso no significa que no exista espacio para otros estilos.
Fue entonces cuando David aportó una definición que terminó convirtiéndose en una de las frases más particulares de la entrevista:
«Nosotros hacemos PunkTETO«.
La expresión, creada por ellos mismos, resume su identidad. Aunque sus raíces están en el punk rock y el ska, no tienen prejuicios a la hora de incorporar elementos del cuarteto cordobés: ritmos, dinámicas y una energía popular que invita al movimiento.
Más que una broma interna, «PunkTETO» representa una filosofía: hacer música sin límites, tomar elementos diferentes y transformarlos en algo propio.

El momento en que dejaron de ser solamente amigos tocando música

Cuando se les pregunta cuándo sintieron que THC dejó de ser un proyecto entre amigos para convertirse en una verdadera banda, la respuesta es colectiva.
No existe un único recital que marque ese momento.
Hablan de Río Primero, de Tanti y de compartir escenario con Viejas Locas e incluso un recital en el famoso Vorterix de Mar Del Plata.
Pero hay algo que todos recuerdan de esas experiencias: llegaron como desconocidos.
No había un público que fuera exclusivamente a verlos. No había seguidores esperando sus canciones. Sin embargo, lograron ganarse a la gente desde el escenario.
Esa conexión con personas que nunca habían escuchado hablar de THC fue una de las mayores confirmaciones de que estaban construyendo algo real.
En medio de la charla, Maicol resume una de las claves del grupo:
«Hoy nos tomamos la banda con mucha más seriedad. Hay más compromiso, más prolijidad y más responsabilidad que al principio. Pero yo nunca dejé de verla como un proyecto de amigos».
Para el baterista, esa amistad no es un detalle menor. Es parte fundamental de la identidad de THC.
El crecimiento no significó perder las bromas, las charlas ni la confianza que construyeron durante años. Significó asumir un compromiso mayor con la música, pero manteniendo aquello que les dio origen.
Quizás esa sea una de las razones por las que la química entre ellos se percibe arriba del escenario.

La frase que resume a THC

Si toda la Argentina escuchara una sola frase antes de poner play a una canción de THC, la respuesta fue inmediata.
«No pierdas más el tiempo».
Para ellos, esa frase es mucho más que el título de una canción. Es una invitación.
A reencontrarse con los amigos. A disfrutar la música. A valorar los momentos simples. A no dejar que la rutina, las preocupaciones o una pantalla nos hagan olvidar aquello que realmente importa.

Después de conocerlos, queda claro que esa frase no solamente representa una canción, sino también una forma de entender la vida.
Porque THC no es solamente una banda que toca punk y ska en la tierra del folklore.
Es un grupo de amigos que transformó su vínculo en música.
Y quizás ahí esté su mayor fortaleza: recordar que una canción puede hacer pensar, emocionar y hacer bailar al mismo tiempo.
En tiempos donde todo parece pasar demasiado rápido, ellos eligen repetir una advertencia sencilla, pero necesaria:
No pierdas más el tiempo.